Glory Glory a los Hot dogs (Comiendo en el teatro de los sueños pt 2)

Fue entonces que partí hacia el Reino Unido y de ahí partiríamos a otros lados. Teniendo una gran emoción, pero de la misma forma, un enorme miedo de lo que encontraría.

Cuando llegamos hicimos todo tipo de tours por diferentes países. Arte, deportes, historia y hasta estadios estaban constantemente en nuestra agenda, sin embargo, mientras conocíamos, la ansiedad crecía.

Así pues, llegó el día de los inocentes o como yo lo conocía en ese momento, el día del partido entre el Manchester vs Chelsea en Old Trafford.

Para mí, hubiera sido uno de esos días en los que hay un juego importante, pero para uno de mis amigos era el día de ir a la reventa. Tristemente, quería ver al Chelsea.

Sin dudarlo, dijo que buscaría a un revendedor, que no se podía perder ese partido, no podía perderse ese momento.

-Quédate si quieres, yo voy a ir.-Dijo emocionado.

Sorprendido de la seguridad tomé mi abrigo y lo acompañé al estadio, pero aseguré que no compraría el boleto.

En lugar de eso, recorrería sus alrededores y tal vez me iría a un Pub a ver el partido en la tele…

Adivinen quién terminó pagando 130 libras para ver el juego en vivo…

Seep, yo merengues.

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El juego terminó con un peleado 0-0, sin embargo, no estaba nada arrepentido.

De salida pasamos por una calle justo afuera de Old Trafford llamada “United Road”. Ésta, es famosa en Manchester por ser el camino más rápido para llegar a Old Trafford en el barrio de Riverside.

El lugar es tan famoso que incluso tiene una versión adaptada de “Take me home, Country Roads” de John Denver.

Minuto 1:09 <3.<3

En un lugar tan famoso y adornado de puros puestos del Manchester, era inevitable que encontrara un puesto de hot dogs.

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Algo que me sorprendió mucho fue la variedad de jochos que había. Si pueden ver la parte derecha de abajo en la foto, notarán las diferentes especialidades. Estaba el hot dog plain, el especial, el jumbo, pero el que más me sorprendió fue el llamado “Hotdog egg”.

Seep, como lo acaban de escuchar, ¡TENÍA HUEVO ESE JOCHO!

Naturalmente, siendo tan delicado para comer, me resistí a pedirlo. El simple nombre me daba náuseas.

En seguida, pedimos un par de jochos con queso, los comimos y nos fuimos.

Regresando a la casa donde nos hospedamos, la duda me destruía, ¿cómo era posible que alguien comiera hot dogs con huevo? Iu…

Al anochecer, el insomnio me alcanzó y un único pensamiento abordaba mi mente.

-¿A qué sabrá ese perro?, no manches, ¿neta estás pensando en comerlo ahora que vuelvas a ir? … Nah, para nada… Chance está rico… No, guácala.-

Los días pasaron y ocasionalmente pensaba en el platillo, incluso, estando caminando en Londres, me preguntaba si debía comerlo cuando volviera a ir en unos días. El debate era enorme.

No sé si ustedes están completamente asqueados en este momento, pero de verdad me intrigaba esa clase de experimento.

El día llegó, Sergio y yo nos alistamos y partimos hacia el juego, esta vez toccaría ver al United contra el Swansea, el primer juego del año.

 

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Al llegar entramos por United Road y logré mirar el letrero de los jochos con huevo. Esto revivió la ansiedad, ya que, por un lado quería probarlo, pero por otro, temía que el desagradable sabor me alejara de los perros calientes para siempre. Fue entonces que lo dejé a la suerte.

Comenzando el juego aposté con Sergio, le dije que si Wayne Rooney marcaba gol(venía de una importante sequía de goles), me comería por lo menos un jocho con huevo.

Aceptó y vimos el juego. Esta cuestión me hizo sentir más tranquilo, pues ya no dependería de mí.

Ya entrando por el minuto 31′, el partido se pondría emocionante por el gol del número 9 del United, Anthony Martial.

Durante el medio tiempo, Sergio y yo hablábamos de los momentos importantes y apretados del partido, sin embargo, mi atención se vería disuelta por el cántico de los hinchas ingleses del Manchester.

Era Take me home, United road.

Siendo honesto, ese canto fue de los más emotivos que había experimentado en mi vida. Llámenme cursi, pero admito que me dejé llevar y canté con ellos soltando una que otra lágrima de por medio.

El segundo tiempo inició y la angustia regresó, ¿ganaríamos el partido? ¿comería jochos con huevo?

Entonces pasó lo que temía y en el minuto 67′ el 10 del United marcaría el segundo gol  de taquito, un golazo.

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Ahora era un hecho, el destino quería que comiera el caliente perro.

El juego terminó con una victoria de mi Manchester 2-0, con goles de Martial y Rooney respectivamente.

Saliendo del estadio recordamos la promesa que había hecho y nos dirigimos hacia el puesto.

Para mi sorpresa, el puesto estaba cerrado.

Fuimos a otros buscando el jocho, pero ese era el único puesto que vendía.

Tiempo más tarde, me enteraría que ese sitio no abría cuando los juegos no eran con un rival tan popular, por lo que me quedaría sin probarlo.

Así pues, me quedé con las ganas de comer ese HotDog egg. Supongo que será una buena excusa para volver a ir.

Claro, para probar ese jocho y volver a cantar take me home, United road.

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